Es fundamental saber que nada de lo que hacemos es desconocido, secreto o incierto.

La resistencia pacífica es pública. De cualquier modo el gobierno nos injuriará y acusará de cualquier barbaridad. Nuestra posición de resistencia es conocidísima. No estamos ni conspirando ni causando rebeliones armadas. No nos interesa. Estamos exclusiva y honestamente resistiendo y reivindicando derechos. Si pedir el conteo de votos significó que llamaran a Capriles «asesino», podremos imaginarnos qué capacidad de imbecilidades pueden decir estos mafiosos maduristas. Nosotros debemos seguir, nuestra lucha es espiritual…, eso nos redime.