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¿Qué falta para el final?

¿Qué sigue?

Escribiré conciso, no porque tenga pocas cosas qué decir, sino porque ha llegado el momento de actuar, no de hablar. Los que han leído mis entregas de las últimas semanas sabrán hacia dónde vamos, qué sigue. No hay mucho que agregar ni que decir.

Es la hora de la lucha definitiva por la libertad.

¿Falló algo?

Sin tanta especulación o sospecha, hay que señalar que la liberación de Leopoldo López era necesaria. Gústele a quien le guste, el líder del partido de la resistencia venezolana, Voluntad Popular, es uno de los principales estrategas de lo que ha ocurrido este año y era fundamental que estuviera libre. Muchos lo sabemos y reconocemos. ¿Falló algo?

No, no falló nada.

¿Es lo perfecto?

La planificación salió casi perfecta. Acaso faltó un detalle que al final resultó ser positivo porque las fuerzas militares que no acudieron al llamado paradójicamente se han consolidado estos días. No puedo decir más, lo único que puedo decir es que vienen más sorpresas. Habrá una transición militar que no es precisamente la anhelada, pero permitirá al menos el cese de la usurpación y elecciones libres. ¿Es lo perfecto?

Entre lo perfecto y lo posible, lo posible: ¡Maduro se va!

¿Lo saben todo?

La irritación de la tiranía por la liberación de López es sólo comparable con el miedo que están sintiendo. El resquebrajamiento es mucho más sensible de lo que se supone. Haber logrado la fractura en el Servicio Bolivariano de Inteligencia Militar (Sebín) fue decisivo para lograr nuestro objetivo. Ellos lo saben, aunque la opinión pública no lo entienda, ellos lo saben. ¿Lo saben todo?

No, están repletos de dudas.

¿Vamos bien?

Hemos llegado hasta aquí por el desarrollo de un plan estratégico que ha funcionado eficazmente, ya lo he dicho antes: no estamos improvisando. Sin duda, pese a que al principio algunos guardábamos cierto escepticismo por los resultados, éstos han sido infinitamente superiores a lo que jamás supusimos. ¿Vamos bien?

Sí, mucho.

¿Y el pueblo?

Más de sesenta países del mundo reconocen a Guaidó como presidente, entre ellos nada más y nada menos que Alemania, Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Brasil, Colombia, España. El preso político más emblemático del chavismo, Leopoldo López, está libre, le llamaban “el monstruo de Ramo Verde”. El chavismo es aborrecido en todo el mundo, da asco. Los militares hartos desertan. El jefe del SEBIN, el brazo más despiadado y cruel de la tiranía, se rebela. ¿Y el pueblo?

El pueblo pierde el miedo y vuelve a las calles.

¿Qué falta?

Los demócratas están unidos y luchando como nunca; hay un plan integral para desarrollar al país; los partidos políticos –todos– trabajando coordinada y corajudamente en una sola dirección: la libertad; el presidente Juan Guaidó sigue intacto, inspirado, combatiendo más decididamente cada día; en todos los estados del país el pueblo protesta. Sólo falta una cosa que las armas de nuestras fuerzas armadas apunten a los usurpadores y no al pueblo.

Eso falta, eso viene.

¿Y si no?

El caos venezolano ya no es un tema sólo venezolano, es regional y mundial. El chavismo se ha convertido en una peste internacional y sus líderes en unos leprosos, nadie los quiere. Hay una coalición internacional decidida a usar las armas para acabar con Maduro. Ya eso está acordado y decidido. ¿Ustedes creen que los militares venezolanos darán su vida por un narcotraficante y sus secuaces? No, no lo harán. Por eso iremos a los cuarteles a buscarlos para que unidos hagamos que esto se acabe.

La operación libertad es ahora y es nuestra…