El chavismo mariconsón

€œTe pareces tanto a mí que no puedes engañarme€

Juan Gabriel

 

I

Lo advertí a tiempo: Maduro es un imbécil y buscará romper todos los récords de imbecilidad de la historia venezolana. Lo hará, incluso, a costa de provocar una guerra de arañazos y pellizcos entre sus propios simpatizantes. No tiene criterio para distinguir entre lo trivial y lo fundamental, y usa la tribuna pública con una irresponsabilidad a un tiempo torpe e histérica.

Chávez no ha muertoé

No puedo negarlo, en estos días mi alma vive su propia tempestad, las aguas de mi ser son aguas turbulentas. Tiemblo; no hay calma. Un huracán me sacude. Pensé en no escribir, reconozco que, herido, lanzó a veces mis relámpagos y truenos verbales. Pero ¿cómo no habría de hacerlo en la hora de la histeria? El silencio es cómplice; yo no lo seré.

 

Los titulares dicen: €œChávez ha muerto€. Pienso: ¡Qué ingenuidad! ¡Qué ternura tonta! Chávez no ha muerto, su despelote histórico está ahí, persiste, está instalado en el tejido de la nación y promete sacudirnos por un siglo. Hay que despabilar, hay que lidiar con la tempestad y seguir, un claro de luz se vislumbra entre los nubarrones y la tormenta.

 

Kardashian, Hilton y las Chávez

Pocos venezolanos escriben desde el abatimiento; yo lo hago. Es tan desconsoladora la humillación que estamos sobrellevando en Venezuela, tan irritante y despiadada, que, ante la el bochorno y la incapacidad de respuesta, nos estremecemos de angustia, sufrimos.

Lo humano, lo demasiado humano, es desgarrar nuestro dolor por nuestra nación, y sí: sufrir; y sí: enfurecernos; y sí: mentar madres de la impotencia.

Me sorprende como algunos sobrellevan este desmadre con moderación y hasta equilibrio. ¿Cómo carajo hacen ante esta agonía? ¿Estarán percatándose del mismo absurdo que yo?

Maduro: 5 horas de muecasé

Venezuela es una burla, una perpetua burla. Lo absurdo es lo cotidiano y el despelote lo trascendental. Es poco común pasar un día sin un sobresalto social, un atropello político, un crimen o una imbecilidad.

 

Eso es el chavismo: una mueca perpetua, el hazmerreír del universo (porque el planeta les quedó pequeño ante tanta vergí¼enza)

 

Mi entrega para hoy se titulaba: €œChávez y su Revolución Cartier€, pero la extravagante comparecencia de última hora de Nicolás Maduro ayer en la noche me hizo escribir esta nota al filo de la medianoche. Se las comparto.

 

Maduro: el Jirafales de Cuba.

I

No lo niego, formamos parte de una generación que es hija de la televisión y del cine.       

Recuerdo con gratitud, y sin complejos, como de niños, para aplacarnos, nos sometían a maratónicas tandas televisivas. Entre comiquitas, series policíacas gringas y telenovelas, nuestras tardes y noches estaban repletas de fantasía y enajenación, acaso por ello hayamos vivido tan ajenos a la triste realidad.

La cultura del espectáculo -que muy conservadoramente abomina Mario Vargas Llosa en su último ensayo-, sus imágenes, su lenguaje y, por supuesto, sus íconos forman parte de nuestro imaginario más íntimo.

Diosdado en pelotasé

€œConfisquemos lo bienes de los rebeldes€
Karl Marx

Si Hugo Chávez estuviese en su sano juicio hubiese mandado para el carajo ?otra vez? a Diosdado Cabello por mentecato.


Su falta de intuición política, su cinematográfica vagabundería, su estilo de ejercer el poder como mafioso de telenovela, sin tacto y burdo, quedaron en evidencia esta semana.
Comenzó su faena con la disparatada y boba confiscación de la gorrita tricolor de Capriles ?semejante pequeñez jamás se le hubiese ocurrido al sátrapa? y culminó con el espectáculo de circo en la Asamblea Nacional, donde su promocionada y tan esperada acusación de corrupción contra el partido Primero Justicia concluyó como una apoteósica paliza sobre sí mismo.