El falo o la podredumbre electoral…

€œTe pintaron pajaritos, píntales una paloma逝

Willie Colón (Mentira Fresca)  

Fálica se ha tornado la improvisada diatriba electoral en Venezuela. Lo que en cualquier país civilizado sería un escándalo, en nuestro país intenta atraer el voto chavista.

El que abandera esta gesta inédita e inverosímil es Nicolás Maduro, quien, ante el asombro unánime del país, se ufana además de ser -sin sentido del ridículo- el platanote más erecto y €œbonito€ del chavismo, el €œcabeza de huevo€ más maduro que hay, el pajarito bendito por Chávez para comandar la revolución.

Cuba nos vence…

Venezuela es un territorio ocupado por Cuba. Duele decirlo, pero Fidel Castro está a punto de vencernos.

Ya no podemos hablar de intervención cubana, con Nicolás Maduro estamos ante un régimen cubano instaurado en Venezuela, aceptado por un corrupto Tribunal Supremo de Justicia y posiblemente legitimado por el perverso Consejo Nacional Electoral. Si no hacemos algo y nos organizamos seremos pronto súbditos de Cuba.
 
Nunca imaginé que en nuestro tiempo fuera posible un apocamiento nacionalista de este tipo, pero ya es indiscutible y si queremos sobreponernos a esta calamidad debemos comenzar por asumirla, a pesar del abatimiento y vergí¼enza que nos causa.
 

Diego Molero: yo sí soy un jala bolaé

€œY el que quiera ganá plata le voy a recomendá,que se meta a jala bola bien trapiao sin descansဝ

Rafael Garrido 

Esta entrega irrespetuosa y retadora que me atrevo a escribir en contra de ese bochorno que es el Ministro de la Defensa de Venezuela: Diego Molero, es un síntoma de nuestra devastación institucional como país. No la inspira ni el irrespeto ni el miedo, la inspira la angustia.

No se asombren, mi escrito ni siquiera es un desafío. Este tipo es tan poca cosa, tan pobre diablo, que ni intimida ni atemoriza: causa lástima. No es vergí¼enza ajena lo que provoca, es pena. Y la pena es unánime. No hay quien no se ruborice o se ría de este marinero que chapotea su estolidez en la piscina del Círculo Militar.

El chavismo mariconsón

€œTe pareces tanto a mí que no puedes engañarme€

Juan Gabriel

 

I

Lo advertí a tiempo: Maduro es un imbécil y buscará romper todos los récords de imbecilidad de la historia venezolana. Lo hará, incluso, a costa de provocar una guerra de arañazos y pellizcos entre sus propios simpatizantes. No tiene criterio para distinguir entre lo trivial y lo fundamental, y usa la tribuna pública con una irresponsabilidad a un tiempo torpe e histérica.

Chávez no ha muertoé

No puedo negarlo, en estos días mi alma vive su propia tempestad, las aguas de mi ser son aguas turbulentas. Tiemblo; no hay calma. Un huracán me sacude. Pensé en no escribir, reconozco que, herido, lanzó a veces mis relámpagos y truenos verbales. Pero ¿cómo no habría de hacerlo en la hora de la histeria? El silencio es cómplice; yo no lo seré.

 

Los titulares dicen: €œChávez ha muerto€. Pienso: ¡Qué ingenuidad! ¡Qué ternura tonta! Chávez no ha muerto, su despelote histórico está ahí, persiste, está instalado en el tejido de la nación y promete sacudirnos por un siglo. Hay que despabilar, hay que lidiar con la tempestad y seguir, un claro de luz se vislumbra entre los nubarrones y la tormenta.

 

Kardashian, Hilton y las Chávez

Pocos venezolanos escriben desde el abatimiento; yo lo hago. Es tan desconsoladora la humillación que estamos sobrellevando en Venezuela, tan irritante y despiadada, que, ante la el bochorno y la incapacidad de respuesta, nos estremecemos de angustia, sufrimos.

Lo humano, lo demasiado humano, es desgarrar nuestro dolor por nuestra nación, y sí: sufrir; y sí: enfurecernos; y sí: mentar madres de la impotencia.

Me sorprende como algunos sobrellevan este desmadre con moderación y hasta equilibrio. ¿Cómo carajo hacen ante esta agonía? ¿Estarán percatándose del mismo absurdo que yo?