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Nicolás, alias “tía Colasa”

El significado de la palabra “culero”

El lenguaje siempre trae sorpresas, muchas sorpresas. La última para mí ha sido la palabra “culero”. Yo entendía, como es habitual en México, que culero es una persona malintencionada y malagradecida, además de cobarde.
Lo que no sabía es que también se llama “culero” a una persona que transporta droga ocultándola en el ano para traficarla o consumirla.
Interesante sorpresa, muy interesante.

Alias tía Colasa, Nicolás

Hace algunas semanas me enteré que los militares llaman en clave a Nicolás la “tía Colasa”, por culero. Quedé extrañado, no lo niego. Pensé que lo de alias “tía Colasa” provendría de un juego de palabras derivado de Nicolasa, pero no era así.
En el mundo militar llaman “tía Colasa” a Nicolás no sólo por cobarde y malintencionado, sino porque se le vincula –pensé que por los narcosobrinos– con drogas.
También me equivoqué, no eran drogas comunes su problema, sino psiquiátricas.

No sólo perdió la conciencia, perdió la cabeza

Al margen de aplaudir la imaginación militar, que lo hago (probablemente sea lo único que les queda), alias “tía Colasa” no lo es por un malabarismo verbal sino por algo mucho peor, por el tratamiento psiquiátrico al que tanto Jorge Rodríguez como los cubanos lo tiene sometido.
Eso explica mucho de lo que nos está pasando bajo su yugo, pero sobre todo advierte que en Venezuela los peores tiempos están por venir mientras el tirano persista la usurpación.
Alías tía Colaza no sólo perdió la conciencia, perdió la cabeza.

Los psicólogos de la tía Colasa

En recientes declaraciones a The Washington Post, el general Cristopher Figuera, ex jefe sublevado del Servicio Bolivariano de Inteligencia (SEBIN) confirmó la sospecha, dijo: “Maduro confiaba su seguridad personal en 15 o 20 cubanos. Algunos eran guardias militares. Pero tres cubanos, “los psicólogos”, eran asesores especiales…”
Tal como en su momento otros tiranos como Stalin, Hitler, Milosevic, Bin Laden o Chávez, lo fueron, Maduro está siendo sometido a una terapia de drogas psiquiátricas que lo controlan.
De ahí su inanimada crueldad.

¿Negociar con la insensibilidad?

La tía Colasa no siente nada, ni miedo, ni alegría, ni tristeza, nada. Está drogado psiquiátricamente o como comúnmente se dice: está medicado. Pensar que está atemorizado o que se sensibiliza por lo que está sucediendo en el país es un error. No lo está. Insisto: no siente.
Es un autómata que lo único que causa es horror y baila mientras el país se desangra. El psiquiatra Jorge Rodríguez, alias “La Hiena”, es quien lo droga y vigila.
¿Creen que alguna “negociación” es posible con un drogado o con su cínico psiquiatra?

Otros casos psiquiátricos de masacre humana

La práctica no es venezolana ni cubana, es soviética. Su marco teórico es la “psicopolítica”. Los más abominables casos de terror y masacre humana han sido causados por personajes sometidos al control psiquiátrico, como Nicolás.
El psiquiatra Radovan Karadzic (criminal de lesa humanidad) controlaba a Milosevic; el psiquiatra Ayman Al Zawahiri a Osama Bin Laden; el psiquiatra Chirinos a Chávez. Y así, detrás de todo tirano hay un flamante psiquiatra. El resultado unívoco: genocidio y terror.
Investiguen, se sorprenderán.

La palabra “asesino”

Otra sorpresa del lenguaje es la palabra “asesino”. Su origen es árabe, proviene de la práctica de un líder de una secta islámica llamado Hassan al-Sabbah, quien para entrenar a sus seguidores les drogaba hasta la inconciencia con hachís y así, drogados, les pedía que cometieran los crímenes políticos y religiosos más abominables.
Los hashishins o hassassins (consumidores de hachís) dan origen hace mil años a la palabra “asesinos”. Venezuela está siendo usurpada por una secta de hassassins (asesinos) cuya cabeza es alias tía Colasa y cuyo flamante embajador es Jorge Rodríguez, alias La Hiena.
¿Qué negocian con los asesinos?

Continuará…