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Íbamos bien… (hasta Noruega)

El novato del siglo XXI

Respeto al presidente Juan Guaidó, que no quepa duda. Además de ser un entrañable amigo, es un venezolano que admiro por su fuerza moral y su imbatible coraje. Un amigo en común lo llama “el novato del año” en la política venezolana. Yo me doy el gusto –¿dicen que soy “poeta”?– prefiero una hipérbole: Juan Guaidó es “el novato del siglo XXI” en la política de Venezuela.

Lo es, sin duda.

El primer presidente de la Venezuela que nace

Sé que Juan Guaidó no improvisa ni lo hará nunca, forma parte de una generación de líderes que conozco bien. Los he visto nacer, bregar, luchar, abrirse camino, sufrir, sonreír, sudar, sangrar, morir, volver a nacer y seguir, siempre seguir, nunca rendirse. Lo mismo Guaidó que Ceballos, Guevara, Pizarro, Stalin, Goicoechea, Requesens, Olivares, Manuela, Smolansky, Toledo, entre muchos otros, luchan y lucharán hasta que una nueva Venezuela nazca.

Y, sin duda, está naciendo.

Un lance sin precedentes

Desde que el pueblo lo proclamó presidente de la república en aquel evento tan emancipador como heroico de enero, Guaidó ha ido ganando tanta confianza en el pueblo venezolano como inimaginables apoyos internacionales. En un lance sin precedentes en la historia de la resistencia civil mundial contra una tiranía criminal, logró que, junto a la Asamblea Nacional, hasta sesenta países lo reconocieran como presidente. Hecho inédito.

La estrategia, sin duda, con aciertos y desaciertos, estaba funcionando.

El complejo gobierno colegiado

Entiendo que el presidente Juan Guaidó conduce un gobierno –de resistencia– colegiado, con todas las complejidades que ello significa. No es él solo, está el líder de su partido y estratega de lo que estamos viviendo, Leopoldo López, está la organización política Voluntad Popular en la que milita, está la Asamblea Nacional y también los diferentes aliados sociales y políticos (todos los partidos de la oposición) con quienes forma el frente amplio, pero sobre todo está el pueblo de Venezuela que ha cifrado en él todas sus esperanzas para alcanzar la libertad. Está la nación honesta, democrática, humana y libre, apoyándolo y también exigiéndole. Estamos todos colegiadamente protagonizando este momento histórico.

No ha sido fácil, sin duda no lo ha sido, íbamos tan bien hasta Noruega.

La palabra “duda”

En esta entrega, he repetido adrede la palabra “duda” hasta ahora seis veces porque duda es lo que ha emergido desde que se conoció que se negociaba en “secreto” en Noruega. No se le puede pedir a un pueblo que salga a las calles, que manifieste y proteste, que asuma posiciones riesgosas para alcanzar su libertad si sus líderes no le hablan con claridad ni le razonan qué hacen con absoluta transparencia. Simplemente no se puede.

¿Quién lo duda?

Curtidos de decepciones, frustraciones y fracasos

El secretismo no sólo generó duda entre los venezolanos, ya curtidos de decepciones, frustraciones y fracasos en pasados diálogos con la tiranía, también lo hizo con nuestros mayores aliados internacionales: Almagro, Duque, Bolsonaro, Piñera, entre otros. Duda además en el frente amplio y duda en los círculos más estrechos del partido de gobierno (Voluntad Popular), duda también con los demás partidos políticos. Dudas, muchas dudas.

Hay que rectificar, ¿alguien lo duda?

¿Y la Operación Libertad?

Pero la más grande duda que se tiene es la suspensión de la escalada de protestas de la Operación Libertad. ¿Qué pasó? ¿Por qué? Entendemos que la ilegal persecución contra los diputados de la oposición ha menoscabado la Operación, pero también sabemos que la única manera de que haya “cooperación” internacional es que haya “operación” nacional. Tenemos que seguir, todos tenemos la responsabilidad de hacerlo. El país se cae en pedazos. Es el momento.

Que no quepa duda.

La toma del poder

Mientras haya aliento lucharemos en Venezuela contra la tiranía. El liderazgo y coraje de Guaidó nos ha traído hasta aquí, ha sido ejemplar y motivador. Estemos claros: si nosotros estamos agobiados, ellos –la tiranía– lo está aún más. Vemos al presidente intacto, entregado, desafiando al régimen y visitando cada rincón del país. Vemos a cada región apoyándolo decidida y masivamente. El mundo militar –como el país– se parte en pedazos. Pienso que el traspiés de Noruega se tiene que superar y tenemos que volver a lo verdaderamente nuestro: la rebelión nacional total. El pueblo venezolano no sólo lo exige, lo implora. Yo confío en el liderazgo de Guaidó y de la coalición opositora. Íbamos bien, volvamos a la ruta. Organicemos la rabia, que el pueblo tome lo que le pertenece: todos los poderes públicos.
No tengamos duda, vamos a lograr la libertad pero hay que luchar.

Sigamos…