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Diosdi y su hijo Luis Parra…

El hijo desconocido

No tenía idea de quién fuese Luis Parra, cuando lo vi por primera vez pensé que era otro de los retacos hijos de Chávez. Físicamente se parece al sátrapa embalsamado, moralmente también. Lo vi con detenimiento, lo escuché, hurgué sus gestos, sus maneras grotescas, su torpe retórica de borracho de panadería y lo supe de inmediato.

No es hijo de Chávez, es de Diosdi Cabello.

La celulitosa corrupción

El parecido entre Diosdi y Luis Parra es asombroso, son bodoques de la misma putrefacción chavista. No sólo se parecen por el aspecto físico: son cerditos que retozan en el mismo lodazal, cuya mugre salpica a la celulitosa corrupción chavista, su parecido más evidente es el psicológico e intelectual. Son prehistóricos.

Si viviesen en la selva amazónica serían caníbales.

El museo de los deformes

Al final, todos los chavistas se parecen, una extraña causa biológica los transforma e iguala en la monstruosidad: Maduro, Delcy, Cilia, Jorge Rodríguez, Carreño, Diosdi y ahora Luis Parra, José Brito, Gregorio Noriega, Franklin Duarte, José España, Negal Morales, son fenómenos que podrían poblar un circo de extrañezas humanas. Una vez que caiga el chavismo, habría que fijarlos en una vitrina.

¡Vean, su deformidad no es sólo física, es moral, ellos acabaron con Venezuela!

La manada de delincuentes

Ahora que sabemos que les pagaron setecientos mil dólares a los corruptísimos y deformados Luis Parra, José Brito, Goyo Noriega, José Antonio España y compañía, esa manada que pasará a la historia como lo que son: unos delincuentes, surge un cuestionamiento crítico: ¿cómo es posible que los partidos no hubiesen notado la podredumbre de esa gente?

¿Quién selecciona a semejantes criminales entre sus filas?

El fenotipo de la perversión

Uno ve a Diosdi Cabello, Nicolás Maduro, Jorge Rodríguez, Rafael Lacava, entre otros chavistas y uno sabe instantáneamente que son unos criminales. Pero uno ve a Parra, Brito, Noriega, España o cualquiera de esa nueva manada chavista y llega a la misma conclusión. Es asombroso que no lo hayan notado, es muy turbador que le hayan levantado la mano para hacerlos diputados.

Representan el fenotipo de la perversión, ¿padecemos una epidemia de ceguera?

Marranos del estercolero corrupto

Diosdi y su hijo Luis Parra, fenotipos de la perversión, representan lo más cínico y degradado de la nación venezolana. Figuran de manera perfecta el estercolero chavista, donde como marranos de cuerpo pesado y rechoncho, de hocico chato y patas cortas, retozan su deformada descomposición. La torpeza prehistórica los desnudó frente al mundo, su celulitosa corrupción está descubierta.

Hasta México y Argentina sienten asco.

Extirpar lo nauseabundo

El chavismo sin duda alguna es el peor mal que ha conocido Venezuela y la América Latina desde que somos territorios independientes. Es lo más ruin y miserable que nos haya pasado, todos sus representantes son nauseabundos, no se salva ni uno. El problema es que el chavismo es una peste que corrompe todo a su paso, por eso hay que extirparlo sin compasión.

Quien sienta misericordia por el chavismo posiblemente ya fue infectado. ¿Tú lo estás?

Espero que no…