Rabipelado de oposición

Curiosa sensibilidad No sé el porqué ando viendo animales por todas partes, no puedo evitarlo, ¿será el trágico advenimiento del zoológico chavista? Veo, por ejemplo, a Iris Varela y no puedo dejar de figurar un bisonte despelucado, a Cilia Flores y recrear una fabulosa arpía –mujer y buitre– o a Diosdi Cabello, ya lo saben, […]

Tribunal Supremo de Narcos

Inconsolablemente extraviados Todo esto pudo evitarse si la Asamblea Nacional hubiese cumplido su labor: destituido a los magistrados ilegalmente impuestos; elegido a los nuevo miembros del Consejo Nacional Electoral; respetado la soberana voluntad del pueblo de Amazonas que eligió legítimamente a sus diputados y fueron repudiados por Ocariz y compañía; cumplido con la sentencia política […]

Lilian y Trump: ¿espejismo o realidad?

El chicharrón semanal No soy una figura pública conocida en el psiquiátrico político venezolano. Nunca lo he sido ni lo seré. Aunque lo único que hago en mi exilio es pensar en mi país, estoy fuera de su centro –soy un excéntrico–, vivo frente al mar, lejos, muy lejos, del horror que se vive en […]

Unidad o el electrocardiograma de un corazón roto

Angina de pecho No sé si cada vez que me leen pueden intuir qué pasa por mi espíritu cada vez que me siento a escribir mis entregas semanales. No lo sé, pero si puedo confirmarles que ocurre algo extrañísimo entre nosotros. Cuando me envían sus comentarios es evidente que no reflexionan sobre mis palabras, reflexionan […]

Maduro y la jalada del siglo XXI

¿Por qué no te callas? Siempre desprecié a Hugo Chávez, jamás me sedujeron sus promesas bañadas de sangre ni su oráculo reivindicador. Siempre me pareció un despreciable criminal. Con los años, cuando me enteré de algunos de sus más “íntimos” secretos confirmé que el payaso del circo socialista era tan sólo un vociferante fanfarrón. Su […]

2016, el “año terrible”

La arqueológica tristeza del derrotado Ni la etimología latina de “derrota”: rota (fuga de un ejercito) y rupta(quebrado), ni la francesa: dérouter (dispersar, disolver), explican el desgarramiento emocional y moral, el desconsolador abatimiento o la arqueológica tristeza de quien ha sido derrotado. No hay gramática ni semántica que pueda explicar lo que siente un derrotado. […]